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Ghost in the Shell vs. The Matrix

En 1999 el científico estadounidense Ray Kurzweil publicó un libro en el que planteaba una serie de predicciones tecnológicas que cubrirían hasta el año 2099. Este libro – La era de las máquinas espirituales – habla sobre cómo para el 2029 las computadoras tendrán la suficiente capacidad para pensar como un ser humano, y para el 2045 las computadoras sobrepasarán a los humanos como la forma de vida más inteligente del planeta. Habrá una fusión cibernética entre humanos y máquinas (los famosos “cyborgs”), y aquellos sin implantes cibernéticos se quedarán atrás. Este evento se conocerá como la Singularidad.

El 2045 será, según Kurzweil, el inicio de una nueva era. Digamos, el año 1 PS (post singularitatem).

Esta eventualidad ha sido harto explorada en la ciencia ficción. También lo han sido las implicaciones filosóficas de una máquina consciente de su propia existencia. En los últimos veinte años dos filmes se han destacado en el tratamiento de estos temas: Ghost in the Shell (1995) y The Matrix (1999).

Los Oponentes

Ghost in the Shell

Es el año 2029. La integración física entre máquinas y humanos es una realidad. Un terrorista conocido como “Puppet Master” se dedica a “hackear” cerebros con implantes cibernéticos, reemplazando memorias enteras por falsas con el fin de manipular a las víctimas. La unidad de contraterrorismo conocida como Sección 9 establece contacto con el “Puppet Master”, en donde se revela que este es un programa de Inteligencia Artificial creado originalmente para operaciones secretas, que en determinado momento se volvió consciente de su propia existencia y ahora busca ser reconocido como una forma de vida con derechos. La agencia encargada de su creación busca silenciarlo, mientras la Mayor Kusanagi de la Sección 9 busca obstinadamente llegar al fondo del asunto y establecer una comunicación directa con el programa.

The Matrix

En apariencia es el año 1999. Thomas Anderson ha sentido a lo largo de su vida que algo no encaja como debe, una especie de conocimiento instintivo de que las cosas no son como aparentan. Toda esta inquietud se resume en una sola pregunta: ¿qué es la Matriz?

Esa pregunta lo llevará eventualmente a establecer contacto con Morpheus y su equipo, quienes le revelan lo que ocurre: la Humanidad perdió una guerra contra máquinas, con la nefasta consecuencia de que ahora cada ser humano sirve de fuente de energía para el consumo de la Matriz, el ente colectivo de estas máquinas. La Matriz ha creado una experiencia virtual tan realista que la mayoría de los humanos conectados a esta no sospechan lo que sucede realmente. Morpheus también le revela a Neo (el alias cibernético de Anderson) otra cosa: ha sido profetizado que un ser humano será capaz de romper las leyes virtuales de la Matriz y derrotarla, liberando a la Humanidad. Morpheus está seguro de que este ser humano es Neo.

Ahora sólo queda convencer a Neo de que es cierto, antes de que la Matriz se haga cargo de él.

El Mano a Mano

Cuando los hermanos Wachowski le presentaron su propuesta de The Matrix al productor Joel Silver, lo que hicieron fue mostrarle la animada Ghost in the Shell y decirle “queremos hacer eso pero real”.

Ghost in the Shell no es la única influencia en The Matrix, pero sí la más poderosa. (Tampoco Ghost in the Shell es totalmente original, por supuesto; su influencia estilística y temática más sólida parece serlo la Blade Runner de Ridley Scott). Para muestra, comparen estas dos secuencias de acción:

A pesar de las similitudes, ambas películas distan de ser diferentes versiones de una misma historia. Más bien son diferentes versiones de una inquietud existencial.

En el caso del filme dirigido por Mamoru Oshii, la inquietud estriba en cuanto a la definición de la vida. ¿Porqué un programa inteligente que está consciente de su propia existencia y actúa con miras a preservar esta existencia no puede ser considerado como que tiene vida y, por tanto, derechos? En el caso del filme de los Wachowski, la pregunta giraba simplemente alrededor de qué es real. ¿Existe una realidad absoluta, o la realidad es definida por nuestra percepción de lo que es real?

Ambas son preguntas sin una respuesta fácil, y ninguno de estos filmes busca contestarlas de una vez y por todas. En cambio, la intención es plantear sus preguntas y dejar que la audiencia busque sus propias respuestas.

De manera tal que, siendo dos películas con estilos visuales y temáticos muy parecidos, la manera de resolver el Mano a Mano es evaluando la ejecución.

Ghost in the Shell, irónicamente, es la más seria de las dos. Quizás no es una ironía para los fanáticos del anime, que conocen lo abarcador del medio, pero sí para aquellos que igualan dibujos animados con programación infantil. Lo cierto es que el tratamiento que Mamoru Oshii dio a su interpretación del cómic original es uno muy serio e introspectivo, que utiliza la acción como complemento para su historia y no como un fin en sí. The Matrix le da un tratamiento más comercial a las preguntas que formula, en donde la acción y las coreografías perduran sobre el aspecto filosófico. El ejemplo más claro de esta aseveración se encuentra en las secuencias de acción que incluí más arriba; los disparos y las explosiones destacan en ambos casos, pero la música establece una atmósfera muy distinta entre la misión de la Mayor Kusanagi y la misión de Neo. Con Kusanagi el peligro es bastante real, mientras que con Neo la masacre es algo casi divertido.

El Veredicto

Es una elección bastante difícil. Ghost in the Shell sigue siendo una de las mejores muestras del anime, un clásico que se sostiene más allá de su género. The Matrix fue a su vez muy influyente, más que nada por su revolucionaria tecnología del bullet time que, para bien y para mal, inspiró una larga lista de copias y parodias. Las dos están en mi lista de películas favoritas, pero si me tengo que inclinar por una, sería… Ghost in the Shell.

A pesar de que The Matrix es la más fácil de ver en múltiples ocasiones, Ghost in the Shell es la que más me impactó. No es perfecta; la cantidad de detalles en la trama a veces se vuelve abrumadora y hacen que uno pierda el hilo de lo que está sucediendo, y las secuencias introspectivas son una experiencia que requiere una total inmersión en la historia, mientras la cinta de los Wachowski no es tan pesada, con secuencias de acción espectaculares que son dignas de verse seguido.

Dicho en otras palabras, Ghost in the Shell es como un plato fuerte en donde todo es delicioso pero al final uno termina con el estómago lleno y sin poder repetir inmediatamente, mientras The Matrix es el postre que el estómago siempre encuentra espacio para repetir hasta el empalague.

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El autor

Samuel Pérez García  

Blogger, escritor, lector a tiempo completo, fanático del cine. Más o menos en ese orden.